Icono del sitio

Ulta para Keidi y lo que sea de comer para mi

Cuando me enteré de que Keidi vendría a visitar, comencé a pensar sobre dónde podríamos ir para hacer un escrito para Compartiendo. La verdad que no duré mucho en eso; Keidi es asidua en las prácticas de belleza y en NYC, con tiendas como Sephora, Ulta, etc, ya sabía bien por dónde podría ir el asunto. Lo dejé abierto con la opción para elegir. Quería también que tuviera espacio para que ella me dijera lo que quisiera hacer, quizás nos íbamos por una ruta totalmente distinta. 

Se decidió por Ulta Beauty (no para mi sorpresa). Me gustaba la idea de poder visitar ciertos sitios que si no fuera por ella, no iría tanto o por lo menos no con el mismo entusiasmo como en mis salidas habituales. Ir de tiendas lo practico de forma dosificada y no demorando mucho una vez encontré lo que andaba buscando. Keidi por el otro lado, es mi total opuesto.

Aproveché la salida para comprar un hidratante de cara para mi y productos de limpieza de cara para Dylan. Ya habían más razones de hacerlo que de no, así que me preparé mentalmente y arrancamos. 

Les cuento que Ulta es una de las principales cadenas norteamericanas de tiendas de belleza, con múltiples sucursales en todo Estados Unidos. Fue fundada en 1989 por Terry Hanson y Richard E. George, con la intención de George para que fuera un tienda de producto al detalle con marcas de todos los niveles y asequibles para el público general. Y tantos años más tarde, su visión se ha cumplido como se propuso.  

“Es el «candyland» de la belleza! Si amas el maquillaje, los productos para el cuidado de la piel y el cabello, es muy posible que hayas comprado en Ulta, pues esta tienda tiene todo cubierto en esas áreas”, me cuenta Keidi. “Una de las cosas más interesantes de Ulta Beauty es que siempre tienen ofertas [..] Siempre hay productos con descuento en la tienda, solo tienes que tomarte un tiempo para buscarlos”.

Localizado en el 51 West 34th St, este Ulta Beauty cuenta con dos pisos de candyland para la belleza. Espacio bien iluminado, pasillos y pasillos de todo lo que se pueda necesitar para mantener en salud y resaltar el físico y, como bien apuntó Keidi, buenos precios en gran parte de sus mercancías. 

Me topé con marcas clásicas como Chanel, Estee Lauder, Lancome, Dior, Avene, y también me puse al día con muchas otras, recomendada por mi hermana, como The Ordinary Skincare. Con The Ordinary me quedé para el hidratante que andaba buscando (super recomendado) y también pude encontrar el kit de limpieza para la nena, ambos a muy buen precio. 

Esta sucursal tiene destinado el segundo piso para el salón, con servicios de corte, secado, tratamientos para la piel y consultas complementarias realizadas por licenciados en belleza. Allí, tanto mi madre como mi hermano han ido para recortarse y salieron satisfechos y con un estilo super lindo. 

La tienda no me pareció tan grande, pero sí muy bien surtida. Quien nos atendió fue super simpática y conocedora de los temas que entre madre y Keidi iban repasando. Ulta es una de esas tiendas donde podrás encontrar productos tanto a la vanguardia como los que ya tienen tiempo establecidos como marcas reconocidas y de calidad. 

Después de la tercera vuelta por la tienda, me comencé a cansar. Tras una primera vuelta para encontrar lo que buscaba y el restante hurgando para ustedes y contarles, ya sentí que había visto todo lo que se podía ver. Me senté a esperar a que Keidi y madre terminaran y en el ínterin, me entretuve viendo las vestimentas de las chicas clientes (la moda es algo en que deleitarse siempre en NYC). 

Ya con fundas de Ulta Beauty en mano, zarpamos a dar una caminadita por la ciudad. Disfrutamos del buen clima y aprovechamos para aprovechar este domingo que, sorpresivamente, no estaba atestado de personas caminando por doquier. En mi caso ya me estaba picando el hambre y la verdad que quería entrarle algo de “lo que yo quisiera hacer también” a la salida. Y, sorpresa! Encontré a Stick to my Pot en google map. 

Luego de caminar por unos 10 minutos y salir de las avenidas movidas para entrar a un callejón puro estilo NYC, de edificios rascacielos y algo sombríos, llegamos a probar este restaurante de dumplings. Localizado en el 224 West 35th St, este lugar de potstickers (dumplings de diferentes rellenos) es prácticamente un restaurante cocina, con una barra contra la pared para sentarse y comer. 

El menú es variado aunque no extenso. Me fui por un delicioso pulled pork bao cuya carne fue cocinada a fuego lento por 6 horas. De textura suave y gustosa, este es un plato que les recomiendo totalmente. Lo acompañé con el vegan dumpling, relleno de calabazas, edamame, hongos shiitake y maíz. 

Así como yo soy de quisquillosa para durar horas de shopping, mi madre y mi hermana traen esa misma energía a la hora de probar restaurantes nuevos. Creo que podemos tomar como buena señal el hecho de que a ambas les gustó. Optaron solo por chicken dumplings, rellenos de pollo, repollo napa y cilantro. 

Dimos un palo con encontrar Stick to my Pot. El lugar es limpio, sencillo y concentrado en comida rica que tiende a ser ordenada como complemento al plato princial (aunque para mi una sentada de dumplings es a veces totalmente entendible y suficiente). Y así cerramos la aventura de descubrir nuevos sitios, que respondieron a antiguos gustos. 

Deja un comentarioCancelar respuesta

Salir de la versión móvil