Celebro la dicha de haber llegado a mis 37 primaveras con salud, mi familia cerca, con un empleo que me permite trabajar con y para niños y niñas, y con un montón de sueños cumplidos y por cumplir.
Es cierto que mientras más avanzamos en edad, mejor nos vamos sintiendo en nuestra piel. He llegado a estos años con la dicha de poder sentirme en la confianza de cuestionarme, con la capacidad de expandir mi consciencia y con la intención de saber que de verdad, todo en la vida se desenvuelve como tiene que. A esto le agrego la urgencia de agenciar estabilidad, bienestar y sonrisas, que nunca antes había procurado de esta forma.
Entonces, en esta misión de ir por estas cosas que encuentro como necesarias, me he dado el placer de expandir mi celebración de cumpleaños a no solo un día y de una forma específica, sino más bien celebrar mientras se hacen y se encuentren los momentos.
Ya con estos ánimos hice de todo un poco y tuve la dicha de disfrutar de las diferentes expresiones de amor que me dieron. No de todo tengo fotos, lamentablemente, y de las que tengo, no son muchas; llevo tiempo queriendo desatender un poco más el celular e intentar estar más presente y pendiente de la vida.
De mis andanzas de festejo les quiero contar ya que pasé por lugares que con ojos cerrados y corazón abierto les recomendaría visitar.
Barriga llena, corazón mío siempre contento.
Es bueno dejar por seguro que uno de mis grandes placeres en la vida es el arte culinario que las culturas han regalado al mundo. Pocas cosas las disfruto tanto como experimentar esto. Como mi signo bien lo indica, soy una persona que se place en los placeres, y el de comer les cuento que se las trae conmigo.
Me pasé los días antes, durante y después de mi cumpleaños, degustando de lugares que se han vuelto mis favoritos y otros que aproveché la ocasión para estrenar.
El 19 de mayo, después de un largo pero super satisfactorio día de trabajo, crucé a Amores Café, un pequeño restaurante lleno de sabor dominicano localizado en el 5025 Broadway, en Inwood. Además de que su personal ha crecido en mí para verles como amigos y familia, como en mi casa también me hacen sentir los diferentes platos distintivos que tienen de mi querida tierra de crianza.
En esta ocasión me fui por la primera ensalada que decidí probar en Amores (gracias Norberto), y con la que me he quedado desde entonces. Esto lo cambiaré en un futuro cercano, porque hay que seguir probando no?
A esta ensalada le llaman Lis y tiene esos contrastes de sabores que tanto me encantan experimentar a la hora de comer. Se compone de: lechuga romana, trozos de tocineta, cebollas, tomates, plátanos maduros, queso feta, aguacate y pollo a la parrilla, con una rica salsa rosada (opcional). Creo se describe bien por qué la buscaría tanto, pero solo para rematar, esta ensalada se presenta como una opción fresca y explosiva para el paladar. Perfecta para este verano.

Para la cena del día siguiente, y aun sintiéndolo por motivos celebrativos, decidí ir por algo que todos en mi familia comieran y que estuviera a una distancia razonable para ir a pie. Estómago y corazón me llevaron directo a Malcriao Cocina Urbana, un food truck de hamburguesas que son para chuparse todos los dedos.
Localizado en la 10th avenida y 215th St, este lugar posee un espacio súper especial en mi lista de lugares de comida preferidos. Además de hamburguesas, tiene emparedados, ensaladas y papas fritas hechos con combinaciones de mucho sabor y jugosas. Normalmente me pido una ensalada Malcriao pero en esta ocasión decidí irme por su versión original, una Hamburguesa Malcriao.
Esta ricura es una hamburguesa con presencia. De tamaño más que justo, y de nuevo, cargando con esos contrastes que me encantan, está hecha de carne de Angus, tocineta caramelizada, queso pepper jack, queso cheddar, plátanos maduros, tomates, rúcula y cebolla. Otra genialidad.

Aquí también es como estar en casa; a su chef Elfrid solo tengo que avisarle que voy y ya sabe qué prepararme, y en esta ocasión, al decirle que el día anterior cumplí años, puso a todo volumen una de esas canciones clásicas de cumpleañeras (disculpen la memoria) y sacó Patrón para brindar por la vida con unos buenos shots que compartimos entre otro cliente que ese día cumplía también y sus amigos.
Siguiendo los días, unos amigos y yo decidimos probar un restaurante nuevo. Desde que vi su apertura en Santo Domingo, he tenido ganas de estar más cerca solo para probarlos. Así de buena se ve esa comida Instagram. Para mi agradable sorpresa, abrieron en NYC, y a tres esquinas de mi casa : )
Food, Inc NY está localizado en el 101 Sherman Ave, en Inwood, y es reconocido por ser un restaurante de comida que proclama atención, extra grandes y apetitosa. Y NYC siendo el perfecto terreno para este tipo de propuestas, me intrigaba la idea de por fin poder darle una mordida a lo que sea que ordenara.
Arranco con el trago, y aunque no esté en fotos aquí, hay que mencionarlo. El Cóctel del Chef Joe está hecho de Barceló Imperial, Mezcal, infusión de tocineta, Cointreau, miel de maple, orange bitters y puré de tamarindo, y es una potente exquisitez. En medio del trago un golpe fuerte a la cabeza me recordó que esta, es una bebida que lleva el nombre del chef, y que si algo se puede saber de seguir las cuentas del restaurante, es que Joe está creando para sacudirnos la atención con los sabores, infusiones e impacto.
Paso al plato fuerte. Como llevaba ya días rumbeando el estómago con comida fuera de casa, quise tratar de ir más suave en esta ronda. El elegido: Sana’s Camarón, un arroz frito al estilo Food Inc. con un techo de camarones salteados en ajo. Este plato estaba sabroso, balanceado y ligero. Nunca pensé en decir la palabra ligero viniendo de aquí. Me encantó. Nota: Los precios van directamente proporcional a la calidad. Dejé el plato con pocos rasgos de que alguna vez hubo algo en él y al continuar la noche y llegar el otro día, no sentí nada de pesadez ni acidez. Formidable.


La naturaleza, mi eterno amor.
Le debo las gracias a Franmiris (mi querido ex) el hecho de que le tenga un aficie a la naturaleza. Me hizo consciente de ella tras una caminata que hicimos campo adentro en Bonao, y desde entonces la tengo como mi santuario que deslumbra sin ningún esfuerzo.
Como parte de mi celebración solitaria, la uní a ella, a la bicicleta y a mi más reciente hobby. Me apoyé en mi querido Inwood Hill Park para mi primera parada. Entrando por la sección de Dyckman, esta parte del parque va bordeando el río Hudson, con casi 3kms de vegetación interrumpidos por campos de béisbol y fútbol, y áreas abiertas para recreación.
Al final de este camino, una rotonda de árboles frondosos ayuda a dar una vuelta en U. Es de mis partes favoritas del parque por la vista y por el acceso para acercarnos un poco más al río. Frente a este espacio me senté y empecé a dibujar. Ojo y manos conectados, y con un camino de paciencia y muchas vistas para arriba y para abajo, para arriba y para abajo, para lograr traducir esa conexión entre las partes.


Otro día y en la dirección opuesta a este parque, entré con los mismos elementos unidos, al Fort Tryon Park por la ruta paralela al Henry Hudson Pkway. Este camino con árboles de lado y lado, es una delicia para disfrutar a pie, en bicicleta o en patines. Al final de este camino, una esquina conecta al río Hudson al que estamos divididos por arena y rocas. Esta ruta es de mis preferidas para hacer por la cercanía, el poco flujo de personas y las lindas vistas. De nuevo, pinceles, libreta, desconecte y práctica.




¿Qué es la vida sin música y sorpresas?
Mi amiga Wendy me preparó una linda sorpresa en Amores Café. Me tuvo que dar unas pistas, eso sí, pues la verdad que esta ciudad te come el tiempo y las energías, y ella sabía que necesitaba asegurar mi presencia de alguna forma.
Inteligentemente eligió un martes para esto. Los martes en Amores es de música en vivo y acostumbran a tener una variedad de artistas que ayudan a entonar la semana. Ese día se presentaba el querido Tony Davis en guitarra, Murphy Aucamp en percusión, Raul Reyes en bajo y una participación especial de Lila Bloom en voz.
A Tony lo conocí precisamente en este restaurante, y si las responsabilidades me lo permiten, paso a verlo cuando anda tocando por Inwood. Es un amante de la guitarra y se le nota a leguas. En esta noche me contó que ha unido el canto a su repertorio, como forma de expandir su forma de expresión. Y le queda super bien si puedo decir. Ese día su trío y acompañados hicieron un set que se diversificó en tonalidades musicales de boleros y blues; el grupo me tuvo con una sonrisa toda la noche.
Raul Reyes, bajo; Lila Bloom, voz. Amores Café



Entre amigos, recién conocidos, cantos, tostones y mini cheesecakes de chinola y chocolate por Sweets by Nina, célebre por no se la cuanta vez y ya si cerrandolo oficialmente los días de festejos, mis 37 vueltas al sol. Super feliz y agradecida por todo todito todo. Que siga la vida y su fiesta!

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