Antes de esta vuelta, visité el lugar recientemente por primera vez y quedé encantada. Me llegó a la mente que sería un buen sitio para llevar a mi hermana que anda de visita y a mi hermano que es muy de gustos de por la historia e ingeniería. Pues en esta vuelta también me los llevé a ustedes en mente y ya con la compañía en sitio, nos fuimos a caminar el puente de Brooklyn, y otros lugares icónicos y especiales de la zona.
Nos fuimos a Downtown en la línea A y nos paramos en la estación Fulton, una hora más tarde. En la plataforma seguimos viendo espacios y personajes característicos de la ciudad, y nos vamos poniendo en sitonía.
A nuestra salida y rumbo al puente, ya nos topamos con los rascacielos que de lejos se ven entre edificios, mientras cruzamos las calles, como si estuviéramos en una postal. Por la Manhattan, la entrada al puente se encuentra cerca del Distrito Financiero y Chinatown.
Entramos a la zona peatonal que nos conecta con esta extraordinaria creación y se siente como si entraramos a cierto túnel de diversión, un poco más sobrio en el color y localizado a grandes alturas. Hacia mi derecha más rascacielos empaquetados en secuencia, con una arquitectura característica de esta parte del bajo Manhattan, que se está en plena dinámica citadina. Me quedé tomando unas fotos mientras Keidi y Rodney siguieron sin ninguna espera. Corro para alcanzarlos y me siento como uno de los tantos que utilizan el puente como plataforma para su rutina de ejercicios y que he visto ir y venir en números significativos en el poco rato que estamos aquí.
El puente de Brooklyn fue diseñado por John A. Roebling, su construcción inició en 1869 y culminó en 1883, siendo hasta aquel entonces, el puente suspendido más largo del mundo. Impresiona estar caminando por tal historia, oriunda de principios del Siglo XIX, y fijarme con cierto detenimiento y asombro, aquellos cables y tornillos, entre otros elementos, que componen al magnate de metal y que consiguen sostener un impresionante tránsito humano y vehicular por minuto.
Este puente conecta el bajo Manhattan y Brooklyn Heights, cruzando East River. Datos que arroja el Departamento de Transporte de NYC muestran que más de 100,000 automóviles, 4,000 ciclistas y 10,000 peatones cruzan el puente diariamente. Fue designado como monumento histórico nacional en 1964 y monumento histórico nacional de ingeniería civil en 1972, de los Estados Unidos. Continuó hoy admirando su grandeza al ser el sitio idílico para pasear el domingo.
Caminar el puente de Brooklyn fue una experiencia gratificante cuya atención se dispersa entre la sensación conmovedora de momentáneamente ser parte de esta estructura colosal, vistas de los rascacielos, el ligero cambio visual y arquitectónico entre condados, turistas y locales en sesiones de fotos, y el diarismo del puente que carga consigo el desplazamiento de carros, camiones, taxis amarillos, caminantes, ciclistas.
Se puede volver esto un una experiencia de socialización que quizás no vivimos lo suficiente en nuestro día a día. Al iniciar encontré un grupo de amigos que respondieron positivo al pedirles que nos tomara una foto a estos hermanos exploradores. Después de esta parada seguimos caminando y unos 10 minutos después veo al mismo grupo de amigos que se intentan cuadrar para una foto, con el inconveniente de que uno de ellos no sea parte del asunto pues tenía que tomar la susodicha foto. Me les acerco y les digo para devolverles el favor y ser yo ahora quien les ayude a detener este momento en el recuerdo. Y así nos pasamos el recorrido entre modelos y fotógrafos, con conocidos y desconocidos.
Lleva el puente unas mallas metálicas protectoras que en cierto punto del recorrido, enamorados de toda parte del mundo han dado dejando un simbolismo de su amor enganchando candados que cargan iniciales y fechas de estarían indicando un día especial en su historia.
También, me fijo que es un lugar perfecto para fotógrafos y a quienes el lente aman. Muchos posando para fotos, creando reels, y documentando las vistas sensacionales que van desde el East River, el puente de George Washington, helicópteros por el cielo y yates y barcos por el agua, y si el foco del ojo llega lo suficiente, hasta el Estatua de la Libertad, a una distancia lejana.
Mi hermana andaba en sus aguas con esto de encontrarse en un lugar que inspira a sacar la cámara; me hace recordar las infinidades de fotos que existen de ella en su niñez y adolescencia y cómo nuestro padre sabía ni preguntarme a mí e ir directo a donde ella cuando de fotografiar se trataba. Mi hermano sorpresivamente también estaba muy puesto en el asunto, sin refunfuñar tantísimo cuando le pedíamos que nos tomara fotos aquí, allá, en esta posición, en aquella, y así. Cuando en Roma.
Vamos cruzando la mitad del puente y nos topamos con marcadores históricos que cuentan datos interesantes del puente, como el tipo y cantidad de cables utilizados en cada hebra, la técnica innovadora al montar el cableado, y demás detalles dignos de leer. No tuvimos tiempo de leer todas las placas, pero luego investigando descubrí que fue el primer puente colgante en utilizar acero en lugar de hierro para sus cables, y que Emily Warren Roebling, constructora y empresaria estadounidense, esposa de Roebling, fue en gran parte responsable de guiar la construcción del puente luego del arquitecto enfermarse.
Sorpresivamente vamos finalizando los 1800 y algo metros del puente y no hemos jadeado. Por el contrario, muy divertido y entretenido pasaron estos pasos con tanto descubrir, compartir y refrescarse la vista. Ya llegando al lado de Brooklyn, comienzo a notar pinceladas en los distintivos entre contados: menos rascacielos, un colorido mural que decora un edificio, y por alguna razón que no puede bien explicar, un sentir algo menos apresurado en el ambiente.
Que bella experiencia salir de este túnel de la diversión con el corazón contento. Lo que nos llevó a nuestra segunda parte del viaje, atender a nuestra barriga. Hablando de corazón contento. Quedamos en ir a Bark Barbeque, cocina texana encuentra a dominicana. Todo bien planeado de nuevo con la audiencia pues mis hermanos y yo convergemos en nuestro gusto por la comida, y mención especial al carnívoro de mi hermano. Iniciamos el rumbo.
Desde el puente hasta el restaurante son unos 12 minutos de caminata. Pasamos por el parque Cadman Plaza, que alberga el Juneteenth Groove, memorial creado en solidaridad con la comunidad afro americana tras el asesinato de George Floyd, y el Brooklyn War Memorial, dedicado a los 300,000 habitantes de brooklyn que sirvieron en la Segunda Guerra Mundial.
Pasos rápidos nos llevan a Prospect St. y a lo lejos vemos el famoso ángulo del puente de Brooklyn que es buscado por tantos. Agilizamos sí, pero al llegar a Dumbo tuvimos que ralentizar la misión gastronómica. ¡Qué impresionante! ¡Dumbo y su icónica vista del puente Brooklyn, ya en persona y no en televisión ni contado! El espacio estuvo cargado de quienes a veces no les molestaba detener el tránsito para su foto. La verdad que fue muy impresionante también de ver. Logré ubicar una esquina en la que pude tomarle a Keidi su foto icónica sin estar en medio del frenesí.
Llegamos al mercado donde se encuentra Bark Barbecue y estamos más que listos para sentarnos a comer. Cuando llegamos al 5to piso nos dimos cuenta que habíamos entrado a un opcional de restaurantes con un gran bar, y una vista despampanante. Ordenamos rápidamente porque le quedaba poco tiempo de abierto. Desde ahora les adelanto, que jartura más rica.
Cerdo desmenuzado, pechuga de res (brisket), chicharrón, costillas de cerdo, macarrones con queso, pepino y cebolla encurtidas, ensalada de col, maduros y queso frito con una salsa ligera dulce, todos para la bandeja. Nos llevamos unas gaseosas de Country Club y agua para refrescarnos. La comida estuvo deliciosa, con una exitosa combinación lograda de platos característicos de la barbacoa texana, con toques de sabrosuras de nuestra cocina dominicana.
Una cerveza para mi y un Old Fashion para mi hermano nos acompaña en la sobremesa. Hablamos de todo un poco y vemos que hemos caído en un lugar bien lindo para pasar un compartir. Escucho otros acentos e idiomas y confirmo que estamos en un lugar de tránsito turístico. Esperen los precios acorde al mercado. Aun así, entre vistas, mesas de juego y una variedad de cocinas, les diría para darse una vueltecita por acá.
Ya si proseguimos a fijarnos en la vista y ¡ay dios mio, que preciosidad! La noche estuvo marcada por las millones de luces que alumbran a la ciudad de Nueva York. Vemos el río que continúa con yates navegandole. Salimos a la terraza y ¡boom! nos da una vista que deja sin palabras. Desde allí arriba vemos el Jane’s Carousel del parque Dumbo, los puentes George Washington y Brooklyn lado a lado, y me imagino que en verano será todo un espectáculo esto. Volveremos.
Vamos de regreso y siento que ha sido todo un éxito la salida. Conecto con Keidi y me expresa sobre algunos puntos que le resaltaron de la experiencia:
“El puente es hermoso en cualquier momento del día, ¡pero durante el atardecer es particularmente hermoso! Se puede disfrutar de las vistas de Brooklyn, Manhattan y de varios rascacielos, ¡es asombroso!”, me dice y continúa, “Bark Barbecue es una explosión de sabor. Un menú balanceado y exquisito. Esa combinación de lo dominicano con texas bbq hace que sea una bomba de sabor, y DUMBO en un barrio espectacular..ver los lofts, gastronomía, parques y tomarse la famosa foto icónica debajo del puente, fue todo muy lindo”.
En el elevador que tomamos en Time Out Market, buscaba mentalmente marcar dos casillas respondiendo al titular que decía “New York City is the damn best city in the world” con las respuestas siendo todas Verdad. Y sí, la verdad que sí. Recorrido recomendado.
Una respuesta a «Mis hermanos, el puente de Brooklyn y yo»
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Estaba esperando este nuevo capitulo y por fin llego. La forma en que vas describiendo lo que vas encontrando en el camino me hace sentir que iba con ustedes recorriendo la ciudad. Yo hago lo mismo siempre que ando sin rumbo pero no lo escribo, solo lo puedo expresar a traves de la fotografia. Me gustaron mucho tus fotos. La parte de la comida me dio inspiracion para ir a darme una hartura a ese lugar. I will be waiting for the next chapter.

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